Que nadie se quede fuera
por falta de medios
La Escuela nació para formar católicos, no para seleccionarlos por su bolsillo. Si el precio es el único motivo que te impide matricularte, escríbenos: hay beca.
A quién van dirigidas
Cuatro casos que atendemos siempre. Si el tuyo no está aquí,
escríbenos igualmente: se estudia uno por uno.
Sacerdotes y diáconos
Gratuidad total en todos los cursos de la Escuela, sin límite de tiempo ni de número. Basta que nos escribas desde tu correo y nos digas la diócesis o el instituto al que perteneces.
Seminaristas y religiosos
Seminaristas, novicios, religiosos y religiosas de vida activa o contemplativa: acceso gratuito mientras dure la formación. También para comunidades enteras.
Familias numerosas
Media beca para familias con tres hijos o más, y beca entera cuando la situación lo pide. Un solo pago cubre a toda la familia: padres e hijos pueden seguir las clases juntos.
Hispanoamérica
Precio adaptado al país para alumnos de América del Sur, Centroamérica y México, y beca completa cuando el cambio de moneda hace imposible la matrícula.
Lo único que pedimos
No hay contrato, ni plazo, ni letra pequeña.
Hay tres cosas que sí te pedimos de palabra.
Que estudies
Una beca no es un regalo: es un encargo. Si te matriculas, sigue las clases. Si la vida se complica y tienes que dejarlo, el curso sigue siendo tuyo y puedes retomarlo cuando quieras.
Que reces por la Escuela
Por el profesor, por los alumnos y por quienes sostienen esto con su dinero. Es la única contrapartida que de verdad nos importa.
Que, si un día puedes, ayudes a otro
Muchos de los que hoy pagan la matrícula entera empezaron con una beca. Así es como se sostiene la Escuela: unos alumnos pagando los cursos de otros.
Las becas las sostienen otros alumnos
No hay subvención, ni patrocinio, ni publicidad. Cada beca que damos la sostiene alguien que ha pagado la suya y ha querido pagar además la de un sacerdote, un seminarista o una familia que no llegaba. Si quieres ser uno de ellos, escríbenos y te decimos cómo.
